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Awoon d'bashmaya
La oración en la lengua que Jesús hablaba cada día, con el texto siríaco, su transliteración y lo que dice cada verso.
Awoon d'bashmaya, nethqadash shmakh, tethe malkuthakh, nehwe tzevyanakh, aykana d'bashmaya af b'ar'a. Hav lan lachma d'sunqanan yaomana. Washbok lan khaubayn, aykana daf khnan shbakn l'khayabayn. Wela tahlan l'nesyuna, ela patzan min bisha. Metol dilakhe malkutha, w'hayla, w'teshbukhta l'ahlam almin. Amen.
Jesús habló arameo galileo. No fue una elección: era la lengua de la casa, del taller y del camino en la Galilea del siglo I. El hebreo quedaba para la sinagoga y el griego para el comercio y los funcionarios, pero una madre en Nazaret enseñaba a rezar a su hijo en arameo.
Los Evangelios se escribieron en griego, y ahí se conservó el Padre Nuestro que conocemos. Pero el arameo asomó igual en unos pocos lugares, como cuando Jesús llama a Dios Abba en Getsemaní (Marcos 14, 36). Ese Abba es la palabra con la que empieza esta oración.
La Peshitta es la Biblia en siríaco, la forma literaria del arameo que se fijó en Edesa. Es la versión que siguen usando hasta hoy las Iglesias siríacas de Oriente y Occidente, y en ella el Padre Nuestro se lee como se transcribe arriba: Awoon d'bashmaya.
Una advertencia honesta: la Peshitta no es la grabación de lo que Jesús dijo aquella tarde. Es un texto siríaco posterior, probablemente traducido del griego. Lo que ofrece no es arqueología sino parentesco: es la misma familia lingüística, con las mismas raíces que él usó, y suena mucho más cerca de su voz que cualquier traducción moderna.
Shmaya, que traducimos «cielo», no significa un lugar allá arriba: nombra lo que se extiende, el ámbito entero de lo que existe. Y khauba, que traducimos «ofensa» o «deuda», es literalmente lo que se debe, un término de contabilidad. Perdonar, en arameo, es cancelar una cuenta.
Empieza «Awoon d'bashmaya, nethqadash shmakh, tethe malkuthakh, nehwe tzevyanakh, aykana d'bashmaya af b'ar'a», que significa «Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre, venga tu reino, hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo».
Sí. El arameo galileo era su lengua materna y la lengua corriente de Galilea en el siglo I. Los Evangelios se escribieron en griego, pero conservan palabras arameas suyas, como el Abba con el que se dirige al Padre en Getsemaní.
No exactamente. El texto arameo que se conserva es el de la Peshitta siria, posterior a los Evangelios y probablemente traducido del griego. No es una grabación de lo que Jesús dijo, pero sí la misma familia de lengua y las mismas raíces que él usaba.
«Padre nuestro». Viene de la raíz abba, el modo familiar y cercano de decir padre en arameo, el mismo que los Evangelios ponen en boca de Jesús en Marcos 14, 36.
Paternoster lo reza en arameo con una voz solemne y pausada, para que puedas seguirlo palabra por palabra.
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