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Pater Noster
El texto de la Vulgata, con la pronunciación eclesiástica línea por línea y lo que dice cada verso en español.
Pater noster, qui es in caelis, sanctificetur nomen tuum. Adveniat regnum tuum. Fiat voluntas tua, sicut in caelo et in terra. Panem nostrum quotidianum da nobis hodie, et dimitte nobis debita nostra, sicut et nos dimittimus debitoribus nostris. Et ne nos inducas in tentationem, sed libera nos a malo. Amen.
La pronunciación que se indica abajo es la eclesiástica, la que se usa en la liturgia romana y en el canto gregoriano: la c ante e o i suena como «ch», y ae suena como «e».
El texto latino que rezamos viene de la Vulgata, la traducción que san Jerónimo terminó hacia el año 405 por encargo del papa Dámaso. Durante más de mil quinientos años fue la forma en que Occidente entero rezó esta oración: un campesino de Castilla, un monje de Cluny y un misionero en Filipinas decían exactamente las mismas sílabas.
Hay una palabra que no existía antes de esta oración. Quotidianum traduce el griego epiousios, un término que no aparece en ningún otro texto griego conocido de la época. Nadie sabe con certeza qué quiso decir el evangelista. Se ha traducido como «de cada día», «necesario para subsistir» y «del día que viene». San Jerónimo mismo dudó: en Lucas puso quotidianum, y en Mateo escribió supersubstantialem, «por encima de toda sustancia».
El latín litúrgico no se canta por acentos fuertes sino por longitud de vocal. Por eso el Pater Noster rezado despacio tiene un movimiento de oleaje y no de marcha. Si se dice rápido se pierde entero: es una oración construida para durar.
Pater noster, qui es in caelis, sanctificetur nomen tuum. Adveniat regnum tuum. Fiat voluntas tua, sicut in caelo et in terra. Panem nostrum quotidianum da nobis hodie, et dimitte nobis debita nostra, sicut et nos dimittimus debitoribus nostris. Et ne nos inducas in tentationem, sed libera nos a malo. Amen.
En pronunciación eclesiástica suena «kwi es in CHE-lis». La c delante de e o i se dice como «ch», y el diptongo ae se pronuncia como una «e» simple.
«Nuestro pan de cada día». Traduce el griego epiousios, una palabra que no aparece en ningún otro texto griego conocido de la época. San Jerónimo la tradujo quotidianum en Lucas y supersubstantialem, «por encima de toda sustancia», en Mateo.
De la Vulgata, la traducción de la Biblia que san Jerónimo terminó hacia el año 405. Fue el texto con el que Occidente rezó esta oración durante más de mil quinientos años.
Paternoster lee el Pater Noster con voz grave y pausada, iluminando cada palabra para que puedas rezarlo al mismo tiempo.
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